domingo, 30 de octubre de 2011

Neptuno (II)

Ni siquiera un parpadeo: en un vistazo que apenas dura unas centésimas de segundo, tienes a tu disposición el océano entero, los fértiles fondos del coral, las aguas poco profundas y las simas, los atolones, las anémonas, el kelp, el azul casi virgen y la fantasmagoría abial. A pulmón, sólo con unas gafas de bucear tan precarias como las que utilizabas de pequeño para buscar pulpos.


Nunca existió una búsqueda tan potente: tanto es así, que nuestro cerebro ya ha empezado a colaborar en estrechísima simbiosis con los algoritmos de su motor.


Un nuevo ecosistema.




1 comentario:

Amparo dijo...

Me encanta, es fabulosa la imagen y la idea, completamente de acuerdo, funcionamos a pequeños impáctos, antes nuestro cerebro nos engañaba, ahora nosostros le engañamos y empieza a dar señales de una nueva y arrasadora patología.
Ah!

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Soy ingente. Podríamos decir que el puto amo. Si me vieras algún día por la tele, o en la calle, me reconocerías al instante. Mi visión no deja a nadie indiferente. Impacto, te lo digo yo, que de esto sé un rato largo y grande. Y, sobre todo, me gusta comentar blogs, casi tanto como fo...

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