Por supuesto: lo ve todo y pide por ti tus deseos.
Si llevas meses planeando una escapada veraniega a Mallorca, no te dejarán de aparecer anuncios sobre vuelos y hoteles, aunque ya sea noviembre y la nieve cubra el hemisferio todo; si buscas una buena edición en castellano del Itinerario de Varthema, no perderá ni la más mínima ocasión para ponerte en el rabillo del ojo un sinfín de libros relacionados (o no) con el que buscaste y empleará cada gota de su fuerza en enseñarte un incontable escaparate de novedades bibliográficas.
Si ibas a tener un hijo y has buscado carritos durante las primeras semanas de embarazo, se encargará de que aparezcan cada mañana (a los lados de la bandeja de entrada de tu correo y en animadísimo desfile) los últimos modelos, los de tapicería más brillante, ruedas más resistentes y sillitas más inconcebiblemente multifuncionales y ergonómicas. Y lo hará porque es así de generoso, aunque tu mujer haya perdido el bebé y llore cada vez que lo recuerda.
Porque es así de generoso y altruista, proveerá felicidad a manos llenas, anhelos instantáneos, diseños de tiempo y vida y sentimiento.

3 comentarios:
Jo.
Terrible que se sepa tanto de nosotros solo con observar dónde miramos.
Anda, esto que acabo de decir ya lo he oído antes!!
Ya, sí, qué generoso.
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