En la superficie resultamos medianamente educados, pero en realidad estamos deseando pegarnos: solo necesitamos la excusa ideal, la yesca adecuada para la estopa que llevamos en las vísceras, nosotros, los hombrecillos de paja. Nosostros, los ridículos y prescindibles hombres sin relleno.
¿Qué umbral nos separa de la violencia extrema? No lo sé, pero no creo que sean las condenas potenciales. ¿Es irracional esa ira en la misma proporción en que el impulso pacífico que la contiene habría de entendese como un producto racional? Me parece que para eso sí tengo respuesta: la violencia nace del símbolo, se encumbra a codazos sobre el pedestal del icono, más que poder es apariencia de dominio.
Y dado que somos el único animal plenamente simbólico, hagan cálculos.

5 comentarios:
Vaya, cómo estamos hoy.
Parece una tontería pero es básico lo que dices.
Dar rienda suelta a esa ira acabaría con la especie. Lo más fuerte es eso, mantener, ante todo, el orden para poder salvarse.
Te mando una cosa por correo para darte una pista. Yo (humildemente) creo que escribiré algo sobre ello alguna vez.
Si te vas de viaje, ten cuidado con ya sabes qué.
Un abrazo
Querido Grande:
El tema es apasionante, pero creo que pudiendo, porque capacidad es obvio que no te falta, deberías haber profundizado más, en esta ocasión seis líneas no bastan.
Un abrazo
a por ello, Grande: yo también creo que el tema da mucho de sí
animal simbólico
desde luego
puro símbolo, y así nos va.
Gracias por tus reflexiones, Grande, se ve tanta bazofia que esta página es una isla.
aCabO de LLEgAr d3 VaCanCEs: PrOntItO EsToy Con UsTeDEs, AmAbLes LEctoRes.
GRanDE!!!
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