Sabemos mucho más de nuestros vecinos digitales que de los de carne y hueso. Conocemos las casas digitales de nuestros conocidos de Blogger y Facebook, y podríamos describir de memoria la decoración de sus álbumes de fotos, las ventanas con las que se asoman a nuestros balcones. Aprendemos de memoria la trama del papel de sus escritorios y paredes. No hay secreto en el mapa de sus mesillas de noche.
Si seguimos a este ritmo, en proporción inversa, pronto dejarán los portales de oler a potaje, lentejas o cocido.
Y eso, si quedan lentejas y garbanzos y narices, si quedan portales o si salimos alguna vez de casa o si, tan siquiera, nos dejan tener casa.

6 comentarios:
Ja, no sé lo que pasa pero no me dejan comentar!!!
Decía (a ver si hay suerte) que vivimos en varios universos a la vez.
A ellos rendidos.
dEBerÍaMos tÚ y Yo EsCriBir EstO: En seRio t3 Lo dIgo, valóralO. Le DaRíAs mIrada, cordurA y CaLidad LiteRaRia Al AsuNto.
GrAcIAs pOr esTe CoMMent... Y MiRa Que Yo No SoY d3 D1rLas...
GraNd3!
¡¡¡pEro AhorA nO AParECe!!! ¿¿¿??? ¿¿¿??? LO teNgo eN La NoTificaCión d3L cOrr3o, ¿Me DeJAs PuBlicarlo? ¡ErA Lo meJor de La EntradA!
Decía algo así, si es que era yo:
Y: la espera,
acostumbrados a esperar en las plazas
a la gente a los amigos,
en las esquinas o la puerta de los bares.
La espera sigue siendo aquí nuestra razón,
pero ahora es en un plano blanquísimo de luz,
sin saber hacia dónde mirar
por dónde vendrá quien esperamos
¿A quién esperamos,
cuánta cortesía
cómo distinguirlo?
(vas a hacernos pensar mucho y terriblemente en esta super crónica)
Le doy mucho a la cabeza con cada entrada, vamos, me parece ugggg, que da para poner nombre a muchos y nuevos trastornos.
O quizá solo sea uno.
Gr, siempre.
mENoS mAL quE Lo REscAtast3---,,,---...
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GranD3
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