miércoles, 23 de noviembre de 2011

Plutón (II)



para Olga... ella sabe por qué




Qué tiernos los diablillos, cómo nos juguetean entre las piernas, cómo nos tiran de las mangas, nos ponen ligerísimas y cariñosas zancadillas y nos llaman con lengua de doble filo. Quién se resistiría a alimentar su pueril verborrea, si los hemos visto crecer desde hace meses; y quién les negaría el pan si, aunque son nuevos en la bitácora, se las ingenian a la perfección para reclamar como emperadorzuelos testarudos la atención de nuestra ira.

En un abrir y cerrar de ojos tenemos su boca vociferante a la altura de la oreja. Piel de gallina, corazón volcado al bies. Los aullidos aturden a cualquiera, están por encima de toda medición: nada se puede hacer ya, salvo cambiar de hábitos, poner barreras donde no las hubo nunca, tener el teclado atento a la moderación de comentarios... ejercer un oficio censor que nadie en su sano juicio elegiría por propia voluntad.

Míralos, qué majos, los trolls... pero bien lejos.






3 comentarios:

Olga Bernad dijo...

Ay, no es posible una blogosfera sin trolls como no lo es un mundo sin virus. En general, educan nuestro sistema inmune. Nos van haciendo fuertes. Pero es preferible mantenerlos lejos, sí, y vacunarse contra algunos.
Un beso.

Amparo dijo...

Simpático!

Glow dijo...

Qué cabroncetes... o como se dijera...

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Soy ingente. Podríamos decir que el puto amo. Si me vieras algún día por la tele, o en la calle, me reconocerías al instante. Mi visión no deja a nadie indiferente. Impacto, te lo digo yo, que de esto sé un rato largo y grande. Y, sobre todo, me gusta comentar blogs, casi tanto como fo...

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