Se cavan su propia tumba: sí, cada trino puede llegar a valer oro, pero también tiene la potencia suficiente para hundirte.
Puede darse el caso de que te creas maravillosamente ingenioso, o la circunstancia de que te pienses monologuista... pero piénsalo con detenimiento: no eres Woody Allen, ni Groucho, ni Gervais. Tomarán lo que manifieste tu piquito (pirámides, holocaustos, fiestorros, machismos varios, pezones con retoque) al pie de la letra. No tienen tiempo para interpretarte, no gastarán ni un solo minuto de su vida en darle vueltas a la genial ironía. Esas sutilezas no se dan por aquí, limítate a exponer información: de lo contrario, morirás por la boca, serás el oscuro sepulturero de tu apalancada gloria.

1 comentario:
Siempre se equivocarán, claro.
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