A nuestro mismo paso, siempre por detrás, infatigable, como si persiguiera algo de valor y no una simple barquichuela al borde del desastre.
De la misma manera, nosotros con quien nos huye: amigos que jamás quisieron serlo, enemigos a los que deberíamos edificar puentes de plata, amores que, a su vez, beben la indiferencia de otros amores.

1 comentario:
Me encanta, Gran, sobre todo el segundo párrafo.
Me temo que quizá somos nosotros los que huimos y el pobre TK quiera decirnos algo importante en una carrera inútil.
Menudo jaleo allá afuera.
Publicar un comentario