Ser muchos es la clave. Todos. Convertirse en la hormiga que piensa un cerebro entero, en el enjambre que danza sin fin hasta la flor última del paraíso que nunca ha de alcanzarse. Todos, todos en la antorcha.
Y sin embargo, al mismo tiempo, consumidores de los dioses, paganos de una fe cimentada en la publicidad y el recurso inane.

2 comentarios:
¿Ser muchos, dices?
Ah
Vale.
Muchos.
Sí, y HabItualMentE en modO LinchaMieNto...
EsO
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