El tiempo es tan extraño aquí... Nunca se sabe si retrocedes o si avanzas, si la red se ha detenido en la paradójica circularidad de un anillo irrompible, cincelado al unísono. El futuro no es sino una faceta del pasado, y el presente en todo momento se está reformulando en un pretérito necesariamente venidero.
Si te fijas con atención, verás que todo es fragmentario, que está compuesto por una miríada de piececitas minúsculas que giran alrededor de un centro no menos fragmentario, gaseoso e ilusorio... y sin embargo, el horizonte no deja de mostrar una impresión lejana, relativa, de unidad. Lo compacto y monolítico se presenta a la vez abierto y vacío.
La sensación de cronología, ese atavismo del hombre de la sabana, del hombre del laberinto, del hombre en el asedio y la marea, del hombre en la siega, la fábrica y la cadena de montaje, se ha despedazado en un millón de piezas inconexas.
Ya sólo compartimos la representación de un mundo sin asideros euclidianos.
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2 comentarios:
Otro vértigo más.
No pienses mucho en el punto de apoyo; el futuro tapado por cortinas, sin suelo abajo.
Me encanta Saturno, todo lo intocable.
Sensación de caída. Y de completo detenimiento.
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