¿A qué fuego consagráis vuestra belleza?, ¿qué llamas aviváis cuando ofrecéis el rostro, vuelto a la luz incierta de la mirada ajena, a una farsa de pureza cadavérica?
Da igual que sean muros, rejas, tornos, playas o colchones en un cubículo: estáis enterradas en vida y sólo podéis arañar el suelo que os absorbe para encontrar más piedra y más frío y más muerte.

1 comentario:
Esto es precioso, Gran, me estás asustando: ¿Estas de ejercicios espirituales o algo así?
Un abrazo, en la medida de lo posible.
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