Constantemente nos acribillan los mosquitos. No hay ángulo de visión en el que no zumben, no hay palmo de piel en el que no hayan picado ya, no hay recodo del laberinto tras el que no se agazape una nube de ellos. Brotan de cada resquicio de luz en la pantalla, persiguen el puntero del ratón más allá de valles, montañas, selvas y océanos. Venderte algo parece lo de menos: lo que necesitan es mantener tu atención distraída.
Marañas de anuncios que sólo ocultan la publicidad del siguiente anuncio.
Ya os diré yo dónde comprar mis libros.
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4 comentarios:
Jope, el domingo no vi esto tuyo; no sé.
Mosquitarros, sí, y más ahora en casi verano, agobiándonos con tanta necesidad.
¿Has matado alguna vez un mosquito de carne entre las páginas de uno de tus libros?
Bueno, te leermos. Chao.
Bueno, ya te ha dado otra vez el sopor.
Me han encantado los dos últimos documentales de la 2 sobre los impactos de cometas y asteroides. ¿Lo has visto?
No hay nada que pueda crecer sin heridas.
Chao Gran.
yO No veO lA TeL3.
El mundo es como una vaca.
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