Nos preguntan, pero los enunciados son capciosos. El mero hecho de pronunciarse conlleva caer en una trampa. La etimología no miente: si me decanto, me dejo buena parte de mí en el cribo.
(Y sin embargo, el compromiso, la fuerza irresistible de la ética: la obligación por encima de todo.)
Porque el lenguaje no plantea encrucijadas, sino que es la palca misma.

5 comentarios:
Y si no te decantas, ellos mismos harán de tu silencio una respuesta.
Grande, estamos perdidos.
YO nO HaBLo de SilencIo, sIno de iMpOsibiliDAD de DiScUrsO CohEreNte y UnIverSalMente AbArcador. Y EllOs soMos NosoTros, paRa COLmO...
Lo dicho: te has pasado a otro bando. Vale: no queda otra, acostumbrarse a convertirnos en otros a fuerza de dejar una parte en cada decantado.
Chao, filósofo.
¡a VeC3s PieNso! Y SieMprE a L0 GRANDE!!!
Desde luego, a lo muy grande. Eres una cabeza como esas galácticas!!
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