domingo, 13 de mayo de 2012

# 10


Nos preguntan, pero los enunciados son capciosos. El mero hecho de pronunciarse conlleva caer en una trampa. La etimología no miente: si me decanto, me dejo buena parte de mí en el cribo.
(Y sin embargo, el compromiso, la fuerza irresistible de la ética: la obligación por encima de todo.)
Porque el lenguaje no plantea encrucijadas, sino que es la palca misma.



5 comentarios:

Anónimo dijo...

Y si no te decantas, ellos mismos harán de tu silencio una respuesta.

Grande, estamos perdidos.

GRanDE! dijo...

YO nO HaBLo de SilencIo, sIno de iMpOsibiliDAD de DiScUrsO CohEreNte y UnIverSalMente AbArcador. Y EllOs soMos NosoTros, paRa COLmO...

Amparo dijo...

Lo dicho: te has pasado a otro bando. Vale: no queda otra, acostumbrarse a convertirnos en otros a fuerza de dejar una parte en cada decantado.
Chao, filósofo.

GRANDE dijo...

¡a VeC3s PieNso! Y SieMprE a L0 GRANDE!!!

Lola dijo...

Desde luego, a lo muy grande. Eres una cabeza como esas galácticas!!

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Soy ingente. Podríamos decir que el puto amo. Si me vieras algún día por la tele, o en la calle, me reconocerías al instante. Mi visión no deja a nadie indiferente. Impacto, te lo digo yo, que de esto sé un rato largo y grande. Y, sobre todo, me gusta comentar blogs, casi tanto como fo...

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