domingo, 14 de noviembre de 2010

Halley

Cuando Guillermo cruza el Canal de la Mancha, sabe que la Historia está a su favor. No podría ser de otra manera: él es el elegido, un milenio después; sabe que la luz del cielo, que el destello infinito de la grandeza, sólo puede estar de su parte. La coma es su corona, la brillante luna del cometa es el faro que alumbra sus debilidades. No hay agüero más irrevocable y Harold es consciente de que se avecina el cataclismo.
Una y otra vez, repetimos la ceremonia del acontecimiento planetario, del punto de inflexión, de la piedra de toque. Las imágenes del siglo se suceden, no son más que una búsqueda en Google o Bing, no hace falta sino seleccionar una entrada ente millones. Setenta y seis años son demasiados para sentir de nuevo el escalofrío de la exclusividad, demasiado tiempo para permanecer indolentes. No pueden las astas de las banderas pudrirse en los desvanes, no pueden las camisetas apolillarse en los armarios. Todos somos testigos, tocamos todos las heridas recién punzadas, hablamos y hablamos y hablamos y creemos que somos especiales tan sólo porque formamos parte de otras tantas miradas únicas. Siempre hay un récord que celebrar, nunca faltan los motivos para creer que todo ha cambiado precisamente porque mirábamos en ese momento.
Como si pudiéramos hacer otra cosa distinta a observar, como si pudiésemos tener menos de cien pestañas abiertas en el explorador, como si todo el mundo al unísono olvidara que cuando pase de nuevo el Halley por aquí, estaremos todos muertos.

4 comentarios:

Amparo dijo...

Qué caro te vendes,GRAN.
Me ha encantado lo de las astas y las camisetas porque por mi barrio todavía quedan banderas descoloridas y chocantes. He pensado mucho en lo mismo que tú con el Halley: todos muertos. Resulta que nos toca lo que nos toca, a cada uno un pedazo de cielo con el Halley o con otra cosa. A todos.
Bueno, menos a ti.
(de todas formas el desafío de la exclusividad se vive en muchos otros actos)

hasta que te dé la gana, un abrazo.

grande dijo...

GRaaannDeee!!!!!!! La semana que viNe Más, pero no mejor que como dice oTro Gran, ES imPosiBle. yO siemPre marcO un nivEl inalcanzaBle.

María dijo...

Vienes como los Reyes Magos, siguiendo al Halley y con regalitos.

Anónimo dijo...

Cuando en el 86 pasó, recuerdo que me angustiaba pensar que la siguiente vez ya no iba a ser posible.

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Soy ingente. Podríamos decir que el puto amo. Si me vieras algún día por la tele, o en la calle, me reconocerías al instante. Mi visión no deja a nadie indiferente. Impacto, te lo digo yo, que de esto sé un rato largo y grande. Y, sobre todo, me gusta comentar blogs, casi tanto como fo...

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